Errores que cometemos con el teléfono móvil

Los teléfonos móviles actualmente están diseñados para que sean fáciles de utilizar y así garantizar que nos duren unos cuantos años si los utilizamos como es debido. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en maltratarlos, usarlos mal, e incluso dañarlos sin necesidad?

Lo cierto es que muchos errores que cometemos con el móvil, lo hacemos sin darnos cuenta. Y no sólo ponemos el peligro su integridad, sino también la seguridad de nuestros datos privados (cuentas, datos personales, tarjetas de crédito, etc…) y luego nos lamentamos de no haber tomado precauciones debidas. Aunque un despiste, la pereza o el simple desconocimiento, hacen que cometamos estos errores.

En este artículo, vamos a ver los errores más habituales que cometemos cada día con el móvil, y como debemos evitarlos.

1. Cargar el móvil cuando no debes

Usar un smartphone es sumamente sencillo y seguro. Una de las pocas operaciones delicadas que exige, es recargar la batería. Aunque lo hacemos mal porque aprendimos a utilizar baterías recargables con las pilas de los juguetes, los electrodomésticos e incluso con las baterías de los primeros móviles. Estas baterías eran de Niquel Cadmio y habia  que descargarlas por completo antes de recargarlas, por el llamado efecto memoria.

Pero las baterías actuales de los móviles son de Iones de Litio, que tienen un número finito de ciclos completos. Esto significa que si gastas por completo la batería y la cargas completamente, habrás gastado uno de esos ciclos, y en muy poco tiempo comenzará a bajar drásticamente su rendimiento. En cambio, si haces pequeñas recargas antes de que se agote, y nunca llegas a su carga mínima ni máxima, ese ciclo completo se retrasa y la batería dura mucho más tiempo.

Por lo tanto, si dejas descargar por completo una batería actual antes de recargar, su ciclo de vida se reducirá a la mitad.

  Te recomiendo que leas el artículo Cómo no debes de cargar tu teléfono móvil.

2. Instalar de fuentes desconocidas

¿Alguna vez, te has parado a pensar alguna vez por qué cierta app no está en la tienda de Google Play? No figuran ahí porque seguramente hace algo que puede poner en peligro tu móvil o los datos que contiene.

¿Entonces?… ¿Qué es lo que nos impulsa a descargar estos archivos con alto riesgo, desde fuentes desconocidas? ¿Por qué seguimos confiando en los desconocidos que nos regalan cosas maravillosas, pese a que son difíciles de conseguir? ¿Se arriesgan para que nosotros las disfrutemos gratis? ¿Hay alguna lógica en todo esto?

Así que hazte estas preguntas antes de descargar apps de fuentes dudosas y mantendrás siempre tú smartphone más seguro.

3. No revisar los permisos

Hace un par de años existían docenas de apps que hacían la función de linterna. ¿Por qué había docenas si con una basta? La mayoría te pedían aprobación para usar la cámara, con la excusa de utilizar el flash como linterna. Pero en realidad utilizaban estos permisos para espiar tus fotos y contenido personal, e incluso instalar malware o robar información bancaria.

Otras muchas apps hacen lo mismo. ¿Para qué necesita permiso para acceder a tus contactos una app que sirve para liberar espacio de almacenamiento? ¿Por qué quiere ver tu historial de navegación un juego de emparejar piezas?

Muchas apps gratuitas cobran en forma de permisos abusivos que usan para extraer datos personales y usarlos con oscuros fines. Por eso es un aberración instalar apps sin revisar los permisos. Si una app que tiene un uso simple pide una gran cantidad de permisos durante la instalación, desconfía y no la instales. Si ya está instalada en cualquier momento puedes ir a Ajustes, Aplicaciones, y revisar los permisos de cada app. Si son abusivos, desinstálala.

4. Dejar el móvil al sol

Los móviles han mejorado mucho su hardware. Ahora tienen carcasas unibody de metal y marcos metálicos que resisten los golpes, pantallas con protección antigolpes, protección IP contra el agua y el polvo… Pero el mayor enemigo de un smartphone no es una caida, o el maltrato del usuario, sino el frío y especialmente el calor. Ambos pueden destruir una batería o hacer que explote.

Una de las mayores aberraciones que puedes hacer con tu móvil es dejarlo todo el día al sol (incluso mucho peor, que le de el sol a través del cristal de un ventana). O bien ponerlo a recargar después de haber utilizado un juego potente, con la carcasa ardiendo. Si la batería está muy caliente la recarga no va a ser efectiva, sus componentes químicos no reaccionan bien al excesivo calor cuando se recarga y eso estresa mucho la batería.

También es muy mala idea poner el móvil a recargar después de habértelo dejado olvidado toda la noche en el coche, con temperaturas bajo cero… O cuando hay una excesiva humedad en el ambiente.

Una batería del móvil conservada a 40 grados pierde el 35% de su capacidad en un año, incluso aunque no la uses. Lo mismo ocurre con el frío. A bajas temperaturas reduce su capacidad un 25%.Y no solo afecta a la recarga, por cada 10 grados centígrados de aumento de temperatura el ratio de autodescarga se dobla.

La temperatura ideal para cargar un smartphone se sitúa entre los 10 y los 30 grados centígrados. Antes de recargar, si vienes de la calle espera un rato y deja que la batería se adapte a la temperatura ambiente de la habitación.

5. Ese mensaje que nos informa de un premio

Llevamos 20 años recibiendo emails de remitentes desconocidos que nos aseguran que nos ha tocado la lotería, que tenemos un pariente lejano que nos ha dejado una herencia, o que si rellenas una encuesta te llevas un cheque de 500€ de un conocido establecimiento. ¿Por qué esos emails nos siguen llegando? Porque hay gente que pica y son rentables.

Un desconocido al que nunca le hemos dado nuestro email o nuestro número de teléfono nos envía un email, un SMS o un Whatsapp diciéndonos que nos va a entregar dinero, o un regalo… ¿y nos los creemos? ¡Y encima los textos están llenos de faltas de ortografía o la traducción es penosa! Es algo similar los mensajes del banco que nos piden confirmar la contraseña porque sino nos cancelan la cuenta.

Ningún banco ni ningún servicio de Internet nos pedirá nunca realizar una operación delicada o confirmar datos a través de email, o de un SMS. Y en el caso que lo haga o creemos que es un mensaje legítimo, lo que hay que hacer es ir directamente a la web del servicio y actuar. Nada de pinchar en enlaces ni ver archivos adjuntos en el correo, los SMS o los WhatsApp sospechosos.

6. Dejar el móvil a los menores

A los niños les fascinan los móviles. Todas esas luces y colores, que hacen cosas y sonidos cuando los tocas con las manos. ¡Y hasta tienen gente y animales dentro! A los adultos también nos hace gracia ver a un bebe o un niño pequeño trasteando con el móvil, así que la tentación de dejárselo unos segundos es grande. Pero los bebés son imprevisibles, y a lo mejor se ponen tan contentos que comienzan a agitar los brazos frenéticamente y el smartphone acaba saliendo por la ventana, o termina dentro del plato de papilla…

Tampoco es una buena idea dejar el móvil a un menor sin ningún tipo de control parental, ya que a lo mejor acaban viendo un mensaje tuyo o un vídeo que no deberían ver. Por lo tanto, si le dejas el móvil a un menor, siempre activa el control parental.

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